lunes, 30 de noviembre de 2009

Pecador público

Como siempre, los hombres miramos las cosas con nuestos ojos, cuando deberíamos aprender a mirarlas con los ojos de Dios.

Menudo revuelo se ha armado por el tema del acceso a la Comunión de los que apoyan públicamente el aborto. Ahora bien, si consideramos la realidad, la Iglesia no es un club con reglas que fijan los obispos; la Iglesia es la Esposa de Cristo, y cuando alguien que se dice católico apoya el aborto, no está incumpliendo las reglas del club, está ofendiendo a Dios su Creador y declarándose públicamente su enemigo. Es normal que esta persona sea excluida de la Sagrada Comunión, en la que el mismo Dios se nos ofrece para llenarnos de su gracia.



La buena noticia para los pecadores (¡empezando por mí!) es que Cristo ha entregado su sangre por nosotros. Y la Iglesia, Esposa fiel y Madre amorosa, mantiene sus brazos abiertos para quien se arrepienta.

Repito, para quien se arrepienta.

La gracia de Dios es gratuita; pero no se nos impone.


Y el mantenerse en contra de la Iglesia defendiendo el asesinato impune de inocentes, es negarse a uno mismo el perdón de Dios...

1 comentario:

  1. Me encanta esta reflexión, lo de "mirar con los ojos de Dios" me recuerda el pasaje del Evangelio de la viuda y las moneditas, cuando Jesús interpela a su apóstoles para que se fijen bien en ella, en lo que hace, para que vean con esa "mirada celestial" el acto de entrega de quien nada tenía y puso a Dios por encima de todo. Lo que pasa es que resulta difícil centrarse en esa mirada cuando todo lo que nos rodea intenta que no fijemos nuestra atención en ella, empezando por la campaña de desprestigio y persecución a la que se somete a la Iglesia día tras día (desde autobuses, partidos políticos, medios de comunicación, compañeros de trabajo, familiares y amigos...). Difícil, no digo ya para los que deliberadamente se sitúan lejos de Dios, sino para los propios seguidores de Jesús que diariamente estamos expuestos a mentiras despiadadas y desprecios impunes. Es bueno tener estos rinconcitos de esperanza, como tú lo has llamado :) y es muy importante leer con detenimiento la palabra de Dios meditándola para que no seamos engañados y seguir pidiendo con fuerza al Señor para que muchos otros vuelvan sus ojos y corazón a esa "forma de mirar" que solo Dios puede darnos.
    Un abrazo, me encanta el blog :)

    ResponderEliminar